viernes, 3 de abril de 2015

Jamás se regresa...




No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía, o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."



Martha Rivera Garrido, poeta dominicana.

domingo, 2 de noviembre de 2014

NO Juzgues

"No juzgues a nadie antes de haber caminado dos lunas con sus zapatos..."


Esta frase siempre me ha gustado, representa todo lo que deberíamos recordar antes de juzgar a otra persona, quiero compartir con ustedes este texto que encontré navegando por la Web (desconozco su autor u origen):


El que juzgue mi camino le presto mis zapatos

Tú lo ves a tu manera y yo a la mía.

Esto ha sido así desde el principio de los tiempos.

Debemos aprender a convivir todos los días, y si vieras lo que yo veo encontraríamos la manera.

Pues sé que somos distintos, aunque por dentro somos iguales, y un día descubrirás que jugamos al mismo juego.

Si te pones en mis zapatos, 
¿Crees que al abrir los ojos tendrías otra perspectiva?

Si te pones en mis zapatos, 
¿Usarías palabras tan desdeñosas?

¿Y te apresurarías a apartar de ti a alguien por no ser como tú?

No, si te pusieras en mis zapatos.

¿Por qué siempre parece que todo el mundo tiene mejores planes para mí?

Sólo intento enderezar mi vida a mi manera, y si al menos me escucharás quizás llegue el día en que no sólo seré para ti un ser humano más pequeño, sino, una parte más de un gran plan que nos mantendrá a flote.

Si siempre estás en tu pedestal, nunca verás la verdad, y si llegamos a un acuerdo aflorará tu auténtico yo.

En realidad no es ninguna novedad.

Tendrás otra perspectiva, si te pones en mis zapatos.

sábado, 19 de abril de 2014

Enojo



La gente está siempre tratando de encontrar chivos expiatorios. Como no pueden responder al fuerte, se vengan con el débil.

Hay una historia de Mulla Nasruddin. 

Mulla se encontraba en la corte de un gran rey. Era el bufón de la corte. Y dijo algo muy gracioso, pero el rey se sintió ofendido y le dio una bofetada. Ahora Mulla quería devolvérsela, pero hacerlo era arriesgado, hacerlo era peligroso, así que abofeteó al hombre que estaba de pie a su lado. El hombre se quedó sorprendido y dijo:
—¿Qué haces? Yo no te he hecho nada.
Y Mulla respondió:
—¿Por qué discutes conmigo? Puedes sacudir al que está a tu lado. El mundo es grande, cuando la bofetada venga de vuelta, ya veremos. Ahora déjala fluir: pásasela al siguiente.

Eso es en realidad lo que hace la gente. No es tan sólo una historia. El jefe humilla al marido y cuando éste llega a casa le lanza su ira a la mujer, sin razón ninguna. O quizá encuentre una razón; las verduras tienen demasiada sal o el chapatti está quemado, o cualquier otra cosa. El marido encontrará una razón y estará convencido de que su enojo se debe a esa razón.
La verdad es que está enojado con su jefe. Pero el jefe es un hombre poderoso. Si el empleado dice cualquier cosa, puede ser peligroso, puede costarle el puesto. Así que mientras el jefe le insultaba, él sonreía; se puso a menear el rabo. Ahora proyecta al jefe en su mujer.

No transfieras cosas; si lo haces, estarás toda la vida transfiriendo y transfiriendo. Responsabilízate, arriésgate. Responde a la situación, cueste lo que cueste. No traslades la carga de la vaca al toro.

Osho

jueves, 13 de marzo de 2014

Me voy a la cama...



Mamá y Papá estaban mirando la televisión cuando
Mamá dijo "estoy cansada, es tarde, me voy a la cama".

Fue a la cocina a preparar el almuerzo para el día siguiente.
Puso en remojo los recipientes de las palomitas.

Sacó la carne del congelador para la cena
del día siguiente, controló si quedaban
bastantes cereales, llenó el azucarero,
puso las cucharitas y los platos del desayuno
en la mesa y dejó preparada la cafetera.

Puso la ropa húmeda en la secadora,
la ropa sucia en la lavadora, planchó
una camisa y cosió un botón, recogió
los juguetes, puso a cargar el teléfono y
guardó la guía telefónica. Regó las plantas,
ató la bolsa de basura y tendió una toalla.
Bostezó, y se fue al dormitorio
Se paró un momento para escribir una nota
a la maestra, contó el dinero para la excursión
y tomó un libro que estaba debajo de la silla.

Firmó una felicitación para un amigo y
escribió la dirección en el sobre,
escribió la lista para el mercado y
colocó todo junto a su bolso.
Mamá a continuación se lavó la cara,
se puso crema antiarrugas,
se lavó los dientes y se despintó las uñas.
Papá gritó "pensaba que te estabas
yendo a la cama".
"Estoy yendo", dijo ella.
Puso un poco de agua en el bebedero
del perro y sacó el gato al
cerró la puerta con llave y
apagó la luz de la entrada.

Dio una miradita a los niños, les apagó
las luces y la televisión, recogió
una camiseta, tiró los calcetines
a la cesta de ropa y habló con uno de
ellos que estaba todavía haciendo los deberes.
En su habitación puso el despertador,
preparó la ropa para el día siguiente,
ordenó mínimamente el zapatero.

Añadió tres cosas a las seis de la lista
de las cosas urgentes, dijo sus oraciones
y visualizó el alcanzar sus propios objetivos.

En ese momento, Papá apagó la televisión
y anunció "me voy a la cama".
Y lo hizo, sin otros pensamientos.

¿Nada extraordinario?
¿Te preguntarás por qué las mujeres
viven más tiempo? Porque están hechas
para los largos recorridos y,
no se pueden morir antes,
tienen demasiadas cosas que hacer

Comparte este relato a otras mujeres,
lo apreciarán, y a algunos hombres
que tengan la inteligencia de
poder apreciarlo.
Después... ¡vete a la cama!

viernes, 17 de mayo de 2013

A, B, C...AMISTAD

Un amigo...

Acepta como eres tú
Busca como apoyar tus sueños
Cree en ti
Da lo mejor de sí cuando lo necesitas

Escucha con atención tus problemas
Frena tus incesanteces
Grita cuando no escuchas
Habla bien de ti
I
nfluye constructivamente en tu vida


Juguetea y te hace reir, aun en los momentos difíciles
K-alla aunque esté a punto de explotar
Lamenta tus fracasos (así te los haya advertido)
Mantiene y cultiva la amistad en las buenas y en las malas

No te juzga
Ofrece su apoyo incondicional
Perdona tus errores
Quiere lo mejor para ti
Recuerda y aprecia lo que eres para él

Se alegra con tus éxitos
Tiene la valentía de decirte lo que necesitas escuchar
Utiliza sus mejores recursos para apoyarte
Valora lo que eres


W-uarda con agrado el recuerdo de los buenos momentos
Xveces intenta explicarte de forma que entiendas
Y...
Zambulle su conciencia en tus adversidades

martes, 23 de octubre de 2012

Prologo: El Alquimista



El Alquimista cogió un libro que alguien de la caravana había traído. El volumen no tenia tapas, pero consiguió identificar a su autor: Oscar Wilde. Mientras ojeaba sus paginas encontró una historia sobre Narciso.

El Alquimista conocía la leyenda de Narciso, un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza a un lago.Estaba tan fascinado consigo mismo que un día se cayo dentro del lago y se murió ahogado. en el lugar donde cayo nació una flor, a la que llamaron Narciso.

Pero no era así como Oscar Wilde terminaba la historia

Él decía que cuando Narciso murió, llegaron las Oréades - diosas del bosque - y vieron el lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lagrimas saladas.

- ¿Por qué lloras? - le preguntaron las Oréades.

- Lloro por Narciso - respondió el lago.

- ¡Ah!, no nos asombra que llores por Narciso! - prosiguieron ellas -. Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenia la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.

- ¿Pero Narciso era bello? - preguntó el lago.

- ¿Quién sino tú podría saberlo? - respondieron, sorprendidas, las Oríades -. En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.

El lago permaneció en silencio unos instantes.

Finalmente dijo:

- Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello. Finalmente dijo:

Lloro por Narciso, porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza.

¿Que bella historia! - Dijo El Alquimista


martes, 22 de mayo de 2012

Es poco el tiempo



No dejes de sonreír. Porque es muy poco el tiempo que te dan para la alegría. 

No dejes de estar siempre al servicio de una buena causa. Porque es poco el tiempo que te dan para llenar la copa de la vida. 

No dejes de dar pinceladas de cielo a tus días nublados. Porque es poco el tiempo que te dan para después de la tormenta ver salir el arcoíris. 

No dejes de perdonar. Porque es muy poco el tiempo que te dan para después cicatrizar y volver a florecer. 

No dejes de amar. Porque son pocos los años que te dan para entregar el corazón y llenar la vida. 

No dejes de tener un amigo. Porque es muy poco el tiempo que te dan para llevarlo de la mano. 

No dejes de sembrar y de abonar. Porque es muy poco el tiempo que te dan para dejar tu tierra produciendo, y el cantero de Dios todo florecido. Es poco el tiempo que te dan, para tirar semillas en esta aridez, para injertarte en el mundo aquí, aspirando al mundo de allá, para tropezar en el camino con la cruz de los demás. 

Es muy poco el tiempo que te dan para construir, hacer tus planos, ensamblar tus piezas, redondear tus proyectos y luego, cimentar, afianzar, consolidar. Para medir tu rendimiento. Nadar contra la corriente y darle vida más de lo que recibes. 

Es poco el tiempo que te dan para construir el pozo, llenar el cofre, y pulir la perla. 

¡Cuánta vida tenemos que vivir, cuántos papeles que desempeñar, cuántos males tenemos que sufrir! ¡Y qué poco tiempo! 

Qué poco tiempo sentimos tener para llenar la arena de rosales, el mar de perlas, los caminos de flores. ¡Y los corazones de Dios! 

No dejes que se te vaya la magia del amor, los sueños de las realidades, y las rosas de la cruz. 

Es muy poco el tiempo para redondear la obra. Cumplir un destino. Corregir los errores. Madurar los frutos. ¡Y dejarlo todo terminado y completo! 

Es muy poco el tiempo para dar la talla. Realizar una misión. Ajustar las cuentas. ¡Y hacer rendir las capacidades y los dones! 

Muy poco Dios mío, para llenar de huellas el camino, de racimos la siembra. ¡Y de luz al mundo! 

Poco para un trayecto más alto. ¡No lo desperdicies! 

(Zenaida Bacardi de Argamasilla)